Escritos y oraciones

Sois los frutos de un solo árbol y las hojas de una sola rama. Trataos unos a otros con extremo amor y armonía, con amistad y compañerismo. ¡Aquel que es el Sol de la Verdad es Mi testigo! Tan potente es la luz de la unidad que puede iluminar toda la tierra.

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Ante mi vista lo más amado de todas las cosas es la Justicia; no te apartes de ella si Me deseas y no la descuides para que confíe en ti. Con su ayuda verás con tus propios ojos y no por los ojos de otros, y conocerás con tu pro­pio conocimiento y no mediante el conoci­miento de tu prójimo. Pondera en tu corazón cómo te corresponde ser. En verdad, la justi­cia es Mi don para ti y el signo de Mi amorosa bondad. Tenla pues ante tus ojos.

¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Amé tu creación; por eso te creé. Por tanto, ámame para que mencione tu nombre y llene tu alma con el espíritu de vida.

¡OH HIJOS DE ADÁN!
Palabras santas y acciones puras y bue­nas ascienden al cielo de gloria divina. Es­forzaos para que vuestras acciones sean pu­rificadas del polvo del yo y la hipocresía y encuentren favor en la corte de gloria…

¡OH HIJO DE MI SIERVA!
La guía siempre la han dado las palabras, pero ahora la dan las acciones. Todos deben manifestar acciones que sean puras y santas, pues las palabras son propiedad de todos por igual, en tanto que acciones como ésas perte­necen sólo a nuestros amados. Esforzaos con alma y corazón para distinguiros mediante vuestras acciones. Así os aconsejamos en esta santa y resplandeciente tabla.